El ciudadano solicitó al Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla (COAS) información sobre la compañía aseguradora de un arquitecto colegiado. El COAS denegó el acceso alegando la falta de consentimiento del profesional y la protección de datos. El Consejo de Transparencia y Protección de Datos de Andalucía estima la reclamación, obligando al Colegio a facilitar la información.
Puntos clave de la argumentación
1
Las Corporaciones de Derecho Público están sujetas a la legislación de transparencia en lo relativo a sus actividades sujetas al Derecho administrativo.
2
El aseguramiento de la responsabilidad civil profesional es un deber legal del colegiado que el Colegio Profesional debe garantizar.
3
La información sobre la compañía aseguradora no pertenece a las categorías de datos especialmente protegidos que requieren consentimiento expreso y por escrito.
4
La denegación del acceso fue improcedente al no realizarse la ponderación obligatoria entre el interés público y los derechos de los afectados según el art. 15.3 LTAIBG.
5
El derecho a la intimidad es limitado en el ámbito de las relaciones profesionales y el tráfico económico y comercial.
Texto completo
RESOLUCIÓN 330/2018, de 5 de septiembre, del Consejo de Transparencia
y Protección de Datos de Andalucía
Asunto: Reclamación interpuesta por XXX contra el Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla
por denegación de información (Reclamación 389/2017).
ANTECEDENTES
Primero. El ahora reclamante presentó, el 13 de mayo de 2017, una solicitud de
información dirigida al Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla (en adelante, COAS) del
siguiente tenor:
“[…..] Que como afectado legítimo en procedimiento por demanda de juicio
declarativo ordinario en la adquisición de vivienda de nueva construcción con
elementos estructurales de carácter ruinógeno comandado en su proyecto básico y
de ejecución por el Arquitecto Colegiado n.º XXX del COAS, XXX, titular del DNI: XXX,
con Visado de 5 de mayo de 2004 bajo número de protocolo: XXX, para la ejecución
del proyecto de construcción de 117 viviendas unifamiliares pareadas y aisladas en el
plan parcial residencial XXX.
“Que en base a las garantías del procedimiento antes referenciado y a la normativa
que le es de aplicación como entidad de derecho público según sus estatutos y la Ley
39/2015, de 1 de octubre, de Procedimiento Administrativo Común de las
Administraciones Públicas en su artículo: 2 apartado 4, y especialmente en su artículo:
53 apartados 1a) y 1f), es por lo que SOLICITO:
“Pueda informar conforme a la Ley 10/2003, de 27 de noviembre Reguladora de
los colegios profesionales de Andalucía, en su artículo 27, apartado c) sobre la
COMPAÑÍA ASEGURADORA, de XXX, en la fecha de redacción del proyecto básico y
ejecución antes referenciado; para lo que se pretende dar debida justicia como
parte afectada y consumidor final con el propósito de salvaguardar los intereses
del que respetuosamente suscribe”.
Segundo. El 27 de julio de 2017 el interesado reitera la solicitud al órgano reclamado.
Tercero. El 6 de septiembre siguiente tiene entrada, en este Consejo, reclamación ante la
ausencia de respuesta a la solicitud de información.
Cuarto. Con fecha 18 de septiembre de 2017 se comunica al reclamante la iniciación del
procedimiento de resolución de la reclamación. En la misma fecha se solicitó al órgano
reclamado copia del expediente derivado de la solicitud de información, informe y
alegaciones que tuviera por conveniente plantear en orden a resolver la reclamación.
Quinto. El 29 de septiembre de 2017 el COAS remite escrito al reclamante comunicándole
lo siguiente: “[…] a tenor del artículo 10.2 a) de la Ley 2/1974, de 13 de febrero, sobre
Colegios Profesionales, la información que debe ofrecer este Colegio se limita a los
siguientes datos: nombre y apellidos de los profesionales colegiados, número de
colegiación, títulos oficiales de los que estén en posesión, domicilio profesional y situación
de habilitación profesional, que si es positiva conlleva tener cubiertos los riesgos de
responsabilidad civil mediante la contratación de un seguro, conforme establece el artículo
27.c) de la Ley 10/2003 de 6 de noviembre, reguladora de Colegios Profesionales de
Andalucía. Al contar con la negativa expresa del colegiado para ampliar la información
referida, este Colegio no puede informarle sobre el contenido de la póliza de seguro,
pudiendo acudir a la vía judicial para obtener los datos de dicha póliza que estaba en vigor
en la fecha de visado del proyecto.”
Sexto. El 3 de octubre de 2017, tiene entrada en el Consejo, informe y expediente
solicitados. En cuanto a las alegaciones referidas al acceso a la información objeto de esta
reclamación, el órgano reclamado informa de lo siguiente:
“[C]on fecha 28 del presente mes se ha procedido a remitir escrito de contestación
a XXX.
“Sobre la solicitud realizada por XXX, le informo que a tenor del artículo 10.2) de la
Ley 2/1974, de 13 de febrero, sobre Colegios Profesionales, la información que
debe ofrecer este Colegio se limita a los siguientes datos: nombre y apellidos de
los profesionales colegiados, número de colegiación, títulos oficiales de los que
estén en posesión, domicilio profesional y situación de habilitación profesional,
que si es positiva conlleva tener cubiertos los riesgos de responsabilidad civil
mediante la contratación de un seguro, conforme establece el artículo 27.c) de la
Ley 10/2003 de 6 de noviembre, reguladora de Colegios Profesionales de
Andalucía.
“Con independencia de que la solicitud de XXX excede del contenido de
información que debe facilitar este Colegio, al afectar a datos personales del
colegiado, se precisa la autorización de éste, lo que no ha ocurrido en el caso que
nos ocupa, al constar la negativa expresa del interesado a facilitar más datos de
los referidos”.
Séptimo. Con fecha 10 de julio de 2018 el Consejo concede al afectado por la difusión
de la información un trámite de audiencia conforme a lo dispuesto en el artículo 24.3 de
la Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de Transparencia, Acceso a la Información Pública y
Buen Gobierno. Resultando infructuosa la notificación personal en el domicilio
consignado en el expediente, en virtud de lo dispuesto en el artículo 44 de la Ley
39/2015, de 1 de octubre, de Procedimiento Común de las Administraciones Públicas, se
procedió a la notificación por medio de anuncio en el Boletín Oficial del Estado, que fue
publicado el 28 de julio de 2018. Hasta la fecha, no se ha registrado en este Consejo
ningún escrito del afectado.
FUNDAMENTOS JURÍDICOS
Primero. La competencia para la resolución de la reclamación interpuesta reside en el
Director del Consejo de Transparencia y Protección de Datos de Andalucía, de acuerdo con lo
previsto en el artículo 48.1.b) de la Ley 1/2014, de 24 de junio, de Transparencia Pública de
Andalucía.
Segundo. La presente reclamación se dirige contra el Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla ,
por cuanto no ofreció la información sobre la compañía aseguradora de uno de sus
colegiados. Una vez interpuesta la reclamación ante este Consejo, el Colegio comunicó al
interesado su decisión de no proporcionar la información pretendida arguyendo que sólo está
obligado a facilitar los datos referidos en el artículo 10.2 a) de la Ley 2/1974, de 13 de febrero,
sobre Colegios Profesionales. En consecuencia -concluiría el Colegio-, “al contar con la
negativa expresa del colegiado para ampliar la información” referida en el mencionado
artículo, no podía atender la petición del solicitante, “pudiendo acudir a la vía judicial para
obtener los datos de dicha póliza que estaba en vigor en la fecha de visado del proyecto”.
No es la primera vez que este Consejo ha de pronunciarse sobre la aplicabilidad de la
legislación de transparencia a una Corporación de Derecho Público, como sucede en este caso
en relación con el Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla. Pues bien, según dispone
expresamente el art. 3.1 h) LTPA, estas Corporaciones están incluidas en el ámbito subjetivo
de la LTPA, aunque solamente en lo relativo a sus actividades sujetas al Derecho
administrativo. Por otra parte, debe notarse que, en virtud de lo previsto en el artículo 2.c) de
la Ley 29/1998, de 13 de julio, reguladora de la Jurisdicción Contencioso-administrativa, este
orden jurisdiccional conocerá de las cuestiones que se susciten en relación con los actos y
disposiciones de las Corporaciones de Derecho público, adoptados en el ejercicio de funciones
públicas.
Tal y como sostuvimos en la Resolución 31/2016, de 1 de junio, es el doble carácter público y
privado que ostentan estas Corporaciones lo que hace que el régimen de aplicación de la
LTPA no sea tan intenso como el aplicado para las Administraciones Públicas, de modo que
quedaría al margen de esta Ley el conjunto de actividades no sometidas al Derecho
administrativo. No obstante, por las finalidades preeminentemente públicas que ostentan, por
la no menos importante función de las prerrogativas públicas que ejercen y por el carácter de
actos administrativos que se derivan de la actividad colegial en sus decisiones sujetas al
derecho administrativo, se justifica el hecho de que se vean sometidas a las exigencias en
materia de transparencia.
Tercero. Por otro lado, hay que recordar que el Colegio Profesional viene obligado a una
gestión transparente en virtud de lo previsto en la propia Ley 2/1974, de 15 de febrero, de
Colegios Profesionales, después de la importante modificación operada por la Ley Ómnibus
25/2009, de 22 de diciembre. Un plus de transparencia que se suma a la que propiamente le
sería exigible por la LTPA en sus actos sujetos al derecho administrativo. En este sentido, el
artículo 11.1 de dicha Ley 2/1974 declara categóricamente que “[l]as organizaciones colegiales
estarán sujetas al principio de transparencia en su gestión”; y, más específicamente, el aludido
art. 11 exige que la Memoria Anual se haga pública a través de la página web en el primer
semestre de cada año, y que contenga, como mínimo, la siguiente información:
“a) Informe anual de gestión económica, incluyendo los gastos de personal suficientemente
desglosados y especificando las retribuciones de los miembros de la Junta de Gobierno en
razón de su cargo.
”b) Importe de las cuotas aplicables desglosadas por concepto y por el tipo de servicios
prestados, así como las normas para su cálculo y aplicación.
”c) Información agregada y estadística relativa a los procedimientos informativos y
sancionadores en fase de instrucción o que hayan alcanzado firmeza, con indicación de la
infracción a la que se refieren, de su tramitación y de la sanción impuesta en su caso, de
acuerdo, en todo caso, con la legislación en materia de protección de datos de carácter
personal.
”d) Información agregada y estadística relativa a quejas y reclamaciones presentadas por
los consumidores o usuarios o sus organizaciones representativas, así como sobre su
tramitación y, en su caso, de los motivos de estimación o desestimación de la queja o
reclamación, de acuerdo, en todo caso, con la legislación en materia de protección de
datos de carácter personal.
”e) Los cambios en el contenido de sus códigos deontológicos, en caso de disponer de ellos.
“f) Las normas sobre incompatibilidades y las situaciones de conflicto de intereses en que
se encuentren los miembros de las Juntas de Gobierno.
“g) Información estadística sobre la actividad de visado.”
Así pues, incluso con anterioridad a la legislación de transparencia, en virtud de su normativa
específica, los Colegios Profesionales estaban ya obligados a difundir en sus correspondientes
sedes electrónicas la información contenida en su Memoria Anual.
Cuarto. Pero antes de entrar directamente a examinar el caso bajo la óptica de la legislación
reguladora de la transparencia -que es la que corresponde abordar a este Consejo-, conviene
comenzar señalando que el artículo 27 c) de la Ley 10/2003, de 6 de noviembre, de Colegios
Profesionales de Andalucía, establece que es un deber de los colegiados “[t]ener cubierto
mediante un seguro los riesgos de responsabilidad civil en que puedan incurrir como consecuencia
del ejercicio profesional.” Y esta Ley, al delimitar su ámbito funcional, asigna a los Colegios
importantes tareas para garantizar el cumplimiento de esta obligación. Así, el artículo 18.2 i)
contempla entre las funciones de los Colegios profesionales: “Crear y mantener un registro
actualizado de personas colegiadas en el que conste, al menos, testimonio auténtico del título
académico oficial, la fecha de alta en el colegio, el domicilio profesional, la firma actualizada y
cuantas circunstancias afecten a su habilitación para el ejercicio profesional, así como el
aseguramiento al que se refiere el artículo 27.c) de esta ley.” Y más adelante añade
específicamente la siguiente función: “q) Adoptar las medidas necesarias para garantizar que
sus personas colegiadas cumplan con el deber de aseguramiento al que se refiere el artículo
27.c) de esta ley”.
Por otro lado, y como es obvio, el artículo 36.1 de esta Ley 10/2003 reconoce la
competencia de los colegios profesionales “para sancionar a los colegiados que incurran en
infracción en el orden profesional y colegial”; y dispone expresamente que el ejercicio de esta
potestad disciplinaria “se ajustará, en todo caso, a los principios que rigen la potestad
sancionadora y el procedimiento sancionador de las Administraciones Públicas” (art. 36.2).
En resumidas cuentas, el aseguramiento de la responsabilidad civil profesional constituye un
deber del colegiado, establecido por ley, y corresponde a los Colegios Profesionales de
Andalucía garantizar la observancia del mismo. Su eventual incumplimiento queda, por lo
demás, sujeto a los principios que rigen la potestad sancionadora y el procedimiento
sancionador de las Administraciones Públicas; de tal suerte que las decisiones que se adopten
al respecto, por aplicación del artículo 2. c) de la Ley 29/1998, de 13 de julio, reguladora de la
Jurisdicción Contencioso-administrativa, serán conocidas, en su caso, por este orden
jurisdiccional, al tratarse de actos de las Corporaciones de Derecho público adoptados en el
ejercicio de funciones públicas. En suma, se hace evidente que el presente caso se halla bajo el
ámbito de cobertura de la legislación de transparencia de acuerdo con lo dispuesto en el
artículo 3.1 h) LTPA.
Quinto. Ahora bien, según argumentó el Colegio en el informe remitido a este Consejo,
no procedía atender la solicitud del interesado, toda vez que, “al afectar a datos personales
del colegiado, se precisa la autorización de éste, lo que no ha ocurrido en el caso que nos
ocupa”.
A este respecto, hay que indicar que, según establece el art. 26 de la LTPA, “para la resolución
de las solicitudes de acceso a la información pública que contengan datos personales de la propia
persona solicitante o de terceras personas, se estará a lo dispuesto en la Ley 19/2013, de 9 de
diciembre, y en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre”, de protección de datos de carácter
personal (en adelante, LOPD). Y, más específicamente, es el artículo 15 LTAIBG el que se
encarga de forma expresa de regular la relación entre el derecho de acceso a la
información pública y la protección de datos de carácter personal, llegando a remitirse
explícitamente a determinados preceptos de la LOPD con el alcance que más adelante
veremos.
Antes, sin embargo, no puede dejar de señalarse que, a partir del 25 de mayo de 2018, ha
devenido obligatorio en todos sus elementos y directamente aplicable el Reglamento (UE)
2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de abril de 2016, sin que hasta la
fecha se haya procedido a la imprescindible acomodación de la aún vigente LOPD de 1999
a este nuevo marco normativo regulador del tratamiento de los datos personales. Por
consiguiente, hasta que no se produzca su adaptación, en el caso de que se detecte alguna
eventual contradicción o incongruencia de la LOPD con lo establecido en el Reglamento, el
operador jurídico debe procurar interpretar la primera de conformidad con la norma
europea, pero, cuando ello no sea posible, la LOPD ha de entenderse desplazada por el
Reglamento, debiendo consiguientemente aplicarse lo dispuesto por éste.
En el caso ahora enjuiciado no se aprecia ningún problema interpretativo de esta índole.
Efectivamente, el arriba citado artículo 15 LTAIBG establece un régimen más o menos
estricto de acceso a la información en función del mayor o menor nivel de protección del que
disfruta el específico dato cuya divulgación se pretende. De acuerdo con el primer párrafo del
art. 15.1 LTAIBG, el máximo nivel de tutela se proporciona a los datos especialmente
protegidos mencionados en el art. 7.2 LOPD (ideología, afiliación sindical, religión y creencias),
toda vez que “el acceso únicamente se podrá autorizar en caso de que se contase con el
consentimiento expreso y por escrito del afectado, a menos que dicho afectado hubiese hecho
manifiestamente públicos los datos con anterioridad a que se solicitase el acceso”.
Inmediatamente después en lo relativo a la intensidad de la garantía se encuentran los
datos especialmente protegidos a los que se refiere el art. 7.3 LOPD (origen racial, salud y
vida sexual), ya que “el acceso sólo se podrá autorizar en caso de que se cuente con el
consentimiento expreso del afectado o si aquél estuviera amparado por una norma con rango
de Ley” (segundo párrafo del art. 15.1 LTAIBG).
Pues bien, por lo que hace a estas categorías especiales de datos personales, el
Reglamento europeo (artículo 9) muestra un claro continuismo respecto de la derogada
Directiva 95/46/CE y, por tanto, no viene a alterar de modo significativo los datos
mencionados en el artículo 7 de la actual LOPD. Resulta evidente, pues, que la información
relativa a la compañía de seguros contratada por un colegiado no puede reconducirse a
ninguna de las categorías de datos que gozan de una especial tutela en el vigente marco
normativo regulador de la materia.
Por consiguiente, la resolución del presente caso habrá de realizarse de conformidad con
lo dispuesto en el artículo 15.3 LTAIBG:
“Cuando la información solicitada no contuviera datos especialmente protegidos, el órgano al
que se dirija la solicitud concederá el acceso previa ponderación suficientemente razonada
del interés público en la divulgación de la información y los derechos de los afectados cuyos
datos aparezcan en la información solicitada, en particular su derecho fundamental a la
protección de datos de carácter personal.
“Para la realización de la citada ponderación, dicho órgano tomará particularmente en
consideración los siguientes criterios:
a) El menor perjuicio a los afectados derivado del transcurso de los plazos establecidos en
el artículo 57 de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español.
b) La justificación por los solicitantes de su petición en el ejercicio de un derecho o el hecho
de que tengan la condición de investigadores y motiven el acceso en fines históricos,
científicos o estadísticos.
c) El menor perjuicio de los derechos de los afectados en caso de que los documentos
únicamente contuviesen datos de carácter meramente identificativo de aquéllos.
d) La mayor garantía de los derechos de los afectados en caso de que los datos contenidos
en el documento puedan afectar a su intimidad o a su seguridad, o se refieran a menores
de edad.”
Sexto. Como reza en los antecedentes, la única argumentación que ofrece el Colegio -y ya en
el trámite de informe- para justificar su decisión es que la información pretendida afecta a
datos personales del colegiado, que no dio su autorización para que se facilitase al solicitante.
La denegación del acceso se efectuó, por tanto, sin efectuar ninguna consideración en torno a
la ponderación que el transcrito artículo 15.3 LTAIGB obliga a realizar antes de resolver la
correspondiente solicitud de información.
De este modo, la entidad reclamada soslayó la carga de argumentar las decisiones
denegatorias del acceso derivada de nuestro sistema de transparencia. Una vez más,
hemos de recordar esta premisa esencial sobre la que se asienta nuestro régimen de
acceso a la información pública:
“Este acceso se configura como un verdadero derecho, que en su vertiente procedimental lleva
a establecer la regla general del acceso a dicha información. Constituye pues la excepción la
denegación o limitación del acceso” (Exposición de Motivos, II, de la LTPA). Se presume,
pues, la publicidad de los “contenidos o documentos” que obren en poder de las
Administraciones y “hayan sido elaborados o adquiridos en el ejercicio de sus funciones”
[art. 7 b) de la LTPA], de tal suerte que, en línea de principio, ha de proporcionarse la
información solicitada por la ciudadanía. […]
“Por consiguiente, recae sobre la Administración –y sobre el tercero afectado que se oponga a
la solicitud de información- la carga de argumentar la pertinencia de aplicar algún límite que
justifique la denegación del acceso a la misma” (entre otras muchas, y por citar una de las
más recientes, la Resolución 206/2018, de 6 de junio, FJ 2º).
Comoquiera que sea, lo cierto es que, a juicio de este Consejo, resulta incuestionable que en
el presente caso no puede prevalecer la tutela de los intereses del colegiado sobre el derecho
a saber del solicitante. A este resultado conduce inequívocamente la toma en consideración
de los dos criterios aplicables al presente supuesto que, según establece la LTAIBG, deben
barajarse para realizar la ponderación [artículo 15.3 c) y d)].
Por una parte, dado que la información solicitada se ciñe a conocer los datos sobre la
compañía aseguradora del colegiado en el momento en que se redactó y ejecutó un concreto
proyecto, se hace evidente que el acceso a tal información, a lo sumo, sólo incidiría por
conexión con un dato meramente identificativo del afectado, entrañando por tanto, conforme
al art. 15.3 c) LTAIBG, un “menor perjuicio de los derechos” de éste, lo que conlleva que deba
soportar un mayor nivel de injerencia en el derecho a la protección de datos personales.
Y, por otro lado, a los efectos del criterio contenido en el art. 15.3 d) LTAIBG, ha de tenerse
presente con carácter general que el grado de afectación de la esfera de privacidad es mínimo
cuando la información versa sobre relaciones profesionales. Ciertamente, la jurisprudencia del
Tribunal Europeo de Derechos Humanos admite la posibilidad de que, en determinados
casos, el ámbito materialmente protegido por el derecho a la intimidad se extienda a las
actividades profesionales, pues, a su juicio, “ no hay ninguna razón de principio para
justificar la exclusión de actividades de naturaleza profesional o empresarial de la noción de
`vida privada´”[Sentencia de 16 de febrero de 2000, Amann c. Suiza, § 65; en este sentido,
asimismo, la Sentencia de la Gran Sala, de 27 de junio de 2017, Satakunnan Markkinapörsi y
Satamedia OY c. Finlandia, §§ 130-133, y la Sentencia de 27 de junio de 2017, caso
Jankauskas c. Lituania (Nº 2), § 56]. Pero, como decíamos, la tutela que puede brindar el
derecho a la intimidad es limitada o excepcional cuando de relaciones profesionales se
trata. Así, en la STC 143/1994, aunque no se excluye categóricamente que el contenido
constitucionalmente protegido por la privacidad de proyecte a dicha esfera, se rodea a
esta eventualidad de ciertas cautelas: “[…] resulta, por lo menos, cuestionable que en
abstracto pueda entenderse vulnerada [la] intimidad por la exigencia de transmitir información
sobre actividades desenvueltas en el tráfico económico y comercial […] de ahí que sólo con
extremada dificultad puedan calificarse como reservadas […] Podría sin embargo aceptarse,
como hipótesis, que hubiera casos en que alguno de los extremos sobre los que ha versar la
información puede incidir sobre el ámbito del derecho a la intimidad, pero tampoco sería por
ello mismo rechazable a priori la imposición de estas cargas informativas” (FJ 6º).
Si a estas consideraciones sumamos el hecho de que el aseguramiento de la responsabilidad
civil profesional constituye un deber del colegiado, establecido por ley, y que corresponde al
Colegio Profesional garantizar su cumplimiento, resulta incuestionable a juicio de este Consejo
que una adecuada ponderación de las circunstancias concurrentes en el caso debe conducir a
la concesión del acceso a la información solicitada.
En virtud de los Antecedentes y Fundamentos jurídicos descritos se dicta la siguiente
RESOLUCIÓN
Primero. Estimar la reclamación interpuesta por XXX contra el Colegio Oficial de Arquitectos
de Sevilla por denegación de información .
Segundo. Instar al Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla a que, en el plazo de quince días a
contar desde el siguiente al que se le notifique la presente resolución, ofrezca al reclamante la
información objeto de la solicitud dando cuenta de lo actuado a este Consejo en el mismo
plazo.