Un concejal solicitó al Ayuntamiento de Otura actas de Juntas de Gobierno Local, resoluciones de alcaldía e información sobre seguridad y planes de autoprotección de las fiestas locales. Ante la falta de respuesta, el Consejo de Transparencia y Protección de Datos de Andalucía estima la reclamación por silencio administrativo, obligando al ayuntamiento a entregar la información.
Puntos clave de la argumentación
1
El derecho de acceso a la información de los concejales (art. 77 LRBRL) constituye un régimen jurídico específico que se aplica preferentemente a la Ley de Transparencia, la cual actúa como normativa supletoria.
2
Siguiendo la sentencia 312/2022 del Tribunal Supremo, la existencia de un régimen local específico no excluye la posibilidad de interponer reclamaciones ante los órganos independientes de control de transparencia.
3
La solicitud se entiende estimada por silencio administrativo al no haber resuelto la entidad en el plazo de cinco días naturales establecido para los miembros de las corporaciones locales.
4
El derecho de acceso se limita a la información que efectivamente obre en poder de la entidad, excluyendo la obligación de elaborar informes ex profeso que no existan previamente.
5
La entidad debe facilitar la información aplicando el principio de minimización, ocultando datos personales y firmas manuales para proteger la privacidad de terceras personas.
Texto completo
RESOLUCIÓN 844/2022, de 22 de diciembre
Artículos: 2 y 7 c) LTPA; 12 LTAIBG; 77 LRBRL; 14, 15 y 16 ROF
Asunto: Reclamación interpuesta por XXX (en adelante, la persona reclamante), contra el Ayuntamiento
de Otura (en adelante, la entidad reclamada) por denegación de información pública.
Reclamación: 520/2022
Normativa y abreviaturas: Ley 1/2014, de 24 de junio, de Transparencia Pública de Andalucía (LTPA);
Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno
(LTAIBG); Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local (LRBRL); Reglamento de
Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales (ROF)
ANTECEDENTES
Primero. Presentación de la reclamación.
Mediante escrito presentado el 10 de octubre de 2022, la persona reclamante, interpone ante este
CONSEJO DE TRANSPARENCIA Y PROTECCIÓN DE DATOS DE ANDALUCÍA (en adelante Consejo)
Reclamación en materia de acceso a la información pública contra la entidad reclamada, al amparo del
artículo 24 de la Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de transparencia, acceso a la información pública y buen
gobierno (en adelante LTAIBG) y el Artículo 33 de la Ley 1/2014, de 24 de junio, de Transparencia Pública de
Andalucía (en adelante LTPA).
Segundo. Antecedentes a la reclamación.
1. La persona reclamante presentó el 8 de agosto de 2022, ante la entidad reclamada, solicitud de acceso
a:
“(…) Desde hace varios meses, este concejal, al igual que el resto del grupo municipal al que pertenece,
no está recibiendo en tiempo y forma las copias de las Juntas de Gobierno Local, así como las
resoluciones de alcaldía, siendo la última enviada el 25 de marzo de 2022, en el caso de las JGL, y el 24
de mayo de 2022 para el caso de las resoluciones de alcaldía.
(…)
SOLICITO AL SEÑOR ALCALDE: Tenga por presentado este escrito, se sirva admitirlo, tenga por hechas las
manifestaciones que en el mismo constan, y en su virtud, de cumplimiento a las normas por las que se
rige la Administración Local y de traslado a esta parte de las actas de las Juntas de Gobierno Local y
Resoluciones de Alcaldía pendientes hasta la fecha de este escrito, por ser de Justicia que,
respetuosamente, pido y espero.
Documento apto para ser publicado en el Portal del Consejo.
2. La persona reclamante presentó La persona reclamante presentó el 8 de agosto de 2022, ante la
entidad reclamada, solicitud de acceso a:
“Ante el anuncio que se ha realizado por parte del Ayuntamiento de la contratación de diferentes artistas y
orquestas para sus actuaciones durante las fiestas patronales del municipio, entre las que destacan la
actuación de “Camela” y “La Húngara”, y ante la elevada expectación que ello ha producido y siendo
conocedores de la cantidad de público que atraen este tipo de eventos, esta parte interesa saber lo siguiente:
- Respecto del aforo de la Plaza de España: ¿Cuál es el aforo que tiene previsto el Ayuntamiento para los
conciertos de los días de las fiestas? ¿Se adecúa este aforo a la fisionomía de la Plaza de España? ¿Cómo se va
a controlar el aforo? ¿Se va a contratar personal cualificado para los días de las fiestas? ¿habrá mas
presencia policial?
- ¿Cómo se va a controlar el acceso a la plaza? ¿Va a haber accesos a la plaza? ¿Cómo se va a controlar la
entrada y salida de los asistentes a los conciertos? ¿Va a haber algún tipo de control de armas?
- ¿Cómo se va a proceder para la entrada y salida de los vecinos que vivan en la Plaza de España y calles
aledañas que se puedan ver afectadas por los conciertos? ¿Se ha tenido en cuenta el horario de apertura de
los comercios aledaños a la plaza?
- ¿Cuenta el Ayuntamiento con un protocolo de emergencia para los días de las fiestas?
- ¿Cuentan los espectáculos que se van a realizar durante las fiestas locales con un plan de autoprotección? Si
es así, ¿quién lo ha firmado?
- ¿Se adecúa el plan del Ayuntamiento a la Ley 13/1999 de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas de
Andalucía?
-¿Tendrán los vecinos de Otura preferencia para poder acceder y disfrutar de los conciertos?
(...)
Así mismo, solicitamos que se me dé traslado de aquellos documentos que existan en el haber del
Ayuntamiento y que guarden relación con las preguntas formuladas, así como por ejemplos los planes de
emergencias o de autoprotección.”
Tercero. Contenido de la reclamación
En la reclamación se indica expresamente que:
“COMO PORTAVOZ DEL GRUPO MUNICIPAL DEL (se cita partido político EN OTURA, LLEVO SOLICITANDO
DIVERSA DOCUMENTACIÓN DESDE HACE VARIOS MESES, Y EL AYUNTAMIENTO DE LA VILLA DE OTURA, ASÍ
COMO SU ALCALDE, D. [nombre y apellidos], HACEN CASO OMISO A LAS SOLICITUDES QUE, POR LEY, ESTÁN
OBLIGADOS A ENTREGARME. ENTRE ESA DOCUMENTACIÓN QUE SE HA REQUERIDO, LA ÚLTIMA VEZ DATA DEL
Documento apto para ser publicado en el Portal del Consejo.
3 DE OCTUBRE DE 2022, PERO TAMBIÉN SE SOLICITÓ EL PASADO 8 DE AGOSTO DE 2022, JUSTIFICANTES QUE
SE PRESENTAN ADJUNTOS, ESTÁN LAS JUNTAS DE GOBIERNO LOCAL Y LAS RESOLUCIONES DE ALCALDÍA, QUE
LLEVAN SIN ENTREGARSE A LOS GRUPOS MUNICIPALES DESDE MARZO DE 2022.
Así mismo, también se ha solicitado documentación referente a las fiestas patronales, tal como los planes de
autoprotección o de emergencias que se deben de haber realizado por parte del ayuntamiento para la
celebración de conciertos.”
Cuarto. Tramitación de la reclamación.
1. El 13 de octubre de 2022 el Consejo dirige a la persona reclamante comunicación de inicio del
procedimiento para la resolución de la reclamación. El mismo día se solicitó a la entidad reclamada copia del
expediente derivado de la solicitud de información, informe y alegaciones que tuviera por conveniente
plantear en orden a resolver la reclamación. Dicha solicitud es comunicada asimismo por correo electrónico
de igual fecha a la Unidad de Transparencia respectiva.
2. A la fecha de firma de este Resolución, no consta que la entidad reclamada haya contestado a la solicitud de
expediente y alegaciones.
FUNDAMENTOS JURÍDICOS
Primero. Sobre la competencia para la resolución de la reclamación.
1. De conformidad con lo previsto en los artículos 24 LTAIBG y 33 LTPA, en relación con lo dispuesto en el
artículo 3.1. d) LTPA, al ser la entidad reclamada una entidad local de Andalucía, el conocimiento de la
presente reclamación está atribuido a la competencia de este Consejo.
2. La competencia para la resolución reside en el Director de acuerdo con lo previsto en el artículo 48.1. b)
LTPA.
3. Debe destacarse a su vez que, en virtud del artículo 16.5 del Decreto 434/2015, de 29 de septiembre, por el
que se aprueban los Estatutos del Consejo de Transparencia y Protección de Datos de Andalucía, “[e]l personal
funcionario del Consejo, cuando realice funciones de investigación en materias propias de la competencia del
Consejo, tendrá el carácter de agente de la autoridad”, con las consecuencias que de aquí se derivan para los
sujetos obligados en relación con la puesta a disposición de la información que les sea requerida en el curso
de tales funciones investigadoras.
Segundo. Sobre el cumplimiento del plazo en la presentación de la reclamación.
1. De conformidad con lo dispuesto en el artículo en el artículo 24.2 LTAIBG la reclamación se interpondrá en
el plazo de un mes a contar desde el día siguiente al de la notificación del acto impugnado o desde el día
siguiente a aquel en que se produzcan los efectos del silencio administrativo, sin perjuicio de lo dispuesto
en el artículo 124 de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, de Procedimiento Administrativo Común (LPAC).
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Sobre el plazo máximo de resolución, el artículo 77 de la Ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las
bases de Régimen Local (LRBRL), establece que el plazo máximo de de resolución de las solicitudes
presentadas por los miembros de las Corporaciones locales será de cinco días naturales a partir del día
siguiente al que se hubiera presentado.
A su vez, el artículo 14 del Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las
Entidades Locales (ROF), establece que la petición de acceso a las informaciones se entenderá concedida
por silencio administrativo en caso de que el Presidente o la Comisión de Gobierno no dicten resolución o
acuerdo denegatorio en el término de cinco días.
2. En el presente supuesto la solicitudes objeto de la reclamación fueron presentadas entre el 4 de marzo
de 2021 y el 20 de abril de 2022, y la reclamación fue presentada el 13 de julio de 2022. Así, considerando
producido el silencio administrativo transcurrido el plazo máximo para resolver desde la solicitud, la
reclamación ha sido presentada en plazo, conforme a lo previsto en el artículo 24.2 LTAIBG y el artículo
124 LPAC.
Tercero. Competencia del Consejo para conocer de la reclamación formulada.
1. Las solicitudes de información pública de las que trae causa la presente reclamación fueron formuladas
frente el Ayuntamiento reclamado por un concejal, invocando el Reglamento Orgánico del Ayuntamiento de
Algeciras, que en su artículo 22 reconoce del derecho de los concejales a obtener del Gobierno y la
Administración municipal los antecedentes, datos e informaciones que obren en poder de los servicios
municipales y sean necesarios para el desarrollo de sus funciones. Derecho que encuentra su sustento legal
en el artículo 77 de Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local (en adelante, LRBRL).
Este Consejo cuenta con una consolidada doctrina sobre la admisibilidad de las reclamaciones presentadas
por electos locales. Esta doctrina se recoge, entre otras, en nuestra Resolución11/2022, de 10 de enero, de la
cual se reproducen a continuación los párrafos más relevantes para la cuestión que ahora nos ocupa:
«(...) la resolución de este tipo de controversias exige previamente determinar si resulta de aplicación lo
previsto en el segundo apartado de la Disposición adicional cuarta de la LTPA; precepto que reproduce
literalmente el segundo apartado de la Disposición adicional primera de la Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de
transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno (en adelante, LTAIBG), a saber: “Se regirán por
su normativa específica, y por esta ley con carácter supletorio, aquellas materias que tengan previsto un
régimen jurídico específico de acceso a la información”.
(…)
Y es que, en efecto, como es sabido, la legislación de régimen local establece un concreto cauce de acceso a la
información a favor de los miembros de las entidades municipales y provinciales, como proyección del
derecho fundamental al ejercicio del cargo público derivado del artículo 23 CE. El art. 77 de la Ley 7/1985, de
2 de abril, reguladora de las Bases del Régimen Local (en adelante, LRBRL) atribuye a todos los miembros de
las Corporaciones locales “el derecho a obtener del Alcalde o Presidente o de la Comisión de Gobierno
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cuantos antecedentes, datos o informaciones obren en poder de los servicios de la Corporación y resulten
precisos para el desarrollo de su función”, fijando un plazo de cinco días naturales para la resolución
motivada de la solicitud. Derecho cuyo alcance queda perfilado en el Real Decreto 2568/1986, de 28 de
noviembre, por el que se aprueba el Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las
Entidades Locales (en adelante, ROF) (...).
En cuanto que esta vía es transitable por los interesados en su condición de cargo público representativo, su
tutela no sólo se encomienda al recurso potestativo de reposición y al recurso contencioso-administrativo,
sino que cuenta con instrumentos jurisdiccionales privilegiados, cuales son el procedimiento preferente y
sumario de protección de los derechos fundamentales (arts. 114-121 LJCA) y el recurso de amparo ante el
Tribunal Constitucional. Por el contrario, dado que constituye “un régimen jurídico específico de acceso a la
información” a los efectos de las antes citadas Disposición adicional cuarta LTPA y Disposición adicional
primera LTAIBG, no le resulta de aplicación el régimen de impugnaciones previsto en la legislación en materia
de transparencia, quedando por tanto excluida la posibilidad de que puedan plantearse reclamaciones ante
el correspondiente órgano independiente de control. recurso contencioso-administrativo, sino que cuenta con
instrumentos jurisdiccionales privilegiados, cuales son el procedimiento preferente y sumario de protección de
los derechos fundamentales (arts. 114-121 LJCA) y el recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional. Por el
contrario, dado que constituye “un régimen jurídico específico de acceso a la información” a los efectos de las
antes citadas Disposición adicional cuarta LTPA y Disposición adicional primera LTAIBG, no le resulta de
aplicación el régimen de impugnaciones previsto en la legislación en materia de transparencia, quedando por
tanto excluida la posibilidad de que puedan plantearse reclamaciones ante el correspondiente órgano
independiente de control.
Tercero. Que las materias cubiertas por un régimen específico de acceso a la información quedan al margen
de estas reclamaciones —por mandato de la Disposición adicional primera LTAIBG—, es la interpretación que
asumió con toda evidencia el legislador, tal y como se desprende del análisis de la tramitación parlamentaria
de dicha Ley. (...)
Cuarto. Ahora bien, esta circunstancia en modo alguno puede interpretarse en el sentido de que las personas
que ostenten la condición de Concejal tengan, en el marco de la legislación reguladora de la transparencia,
una menor protección de la que disfruta la generalidad de la ciudadanía. Pues, como venimos sosteniendo
desde la primera resolución que adoptamos al respecto, nada impide que un concejal puede recurrir a la
legislación en materia de transparencia, actuando —esto sí— ya no en su cualidad de tal sino como cualquier
otro ciudadano. Partiendo fundamentalmente de la interpretación literal de la Disposición adicional cuarta de
la LTPA y de la amplitud con que ésta concibe la titularidad del derecho a acceder a la información pública
[art. 7 b) y art. 24 LTPA], ya argumentamos en la Consulta 1/2016, de 11 de mayo, lo siguiente sobre el
particular: (…) (Consulta 1/2016, Consideración Jurídica primera; asimismo, por ejemplo, Resoluciones
56/2016, de 13 de julio, FJ 3º, 89/2016, de 14 de septiembre, FJ 2º; y 18/2017, de 8 de febrero FJ 3º).
Así pues, a diferencia del conjunto de los ciudadanos, las personas que ostentan el cargo de concejal, además
de contar con la legislación en materia de transparencia, pueden libremente optar por el régimen específico
de acceso a la información regulado en la LBRL y el ROF.
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Una vez que el cargo representativo local ha optado por uno de los referidos bloques normativos que
permiten su acceso a la información obrante en su Corporación, esta elección vincula tanto al órgano de
gobierno como al propio concejal, debiendo en lo sucesivo aplicarse en su integridad dicho grupo normativo,
sin que en ningún caso quede a disposición de las partes recurrir a las causas de inadmisión, al sistema de
límites o al régimen de recursos propios del bloque normativo que el solicitante declinó seguir inicialmente. Y
así, con base en este criterio, hemos declarado que una solicitud de información sustanciada en el marco de
la LRBRL, y por tanto en ejercicio del derecho fundamental ex art. 23.2 CE, no puede denegarse aplicando una
causa de inadmisión prevista en la legislación de transparencia (Resolución 56/2016, de 13 de julio). (…)
Este Consejo viene destacando la necesidad de evitar toda confusión entre las dos referidas vías alternativas
que pueden transitar los concejales a fin de recabar información de los órganos de gobierno. Y ello no sólo
porque así lo aconsejen elementales razones de seguridad jurídica, sino porque responde asimismo a
exigencias de orden institucional: “Frente a la legislación de régimen local, en la que el derecho al acceso a la
información se regula como integrante del derecho fundamental al ejercicio del cargo público representativo -
y, por tanto, se desenvuelve en el marco de las relaciones políticas e institucionales entre éste y el gobierno
municipal-, el derecho conformado en la legislación de transparencia responde a una diferente finalidad
institucional, por cuanto se dirige a los ciudadanos en general al objeto de que “puedan juzgar mejor y con
más criterio la capacidad de sus responsables políticos y decidir en consecuencia” (Preámbulo de la LTAIBG,
apartado I). Se trata este último, pues, de un derecho ajeno a la función de control político que a los
concejales corresponde ejercer sobre la acción de gobierno”. (Resolución 89/2016, de 14 de septiembre, FJ 3º)».
2. Siguiendo la doctrina expuesta, este Consejo ha venido admitiendo a trámite las reclamaciones presentadas
por concejales ante solicitudes de acceso a la información que entendíamos que se fundamentaban, expresa
o tácitamente, en la normativa de transparencia. O bien aquellas en las que si bien no se invocaba
expresamente ningún régimen jurídico, podía deducirse la aplicación de la normativa de transparencia al
constituir el régimen general de acceso a la información pública. Sin embargo, ha venido inadmitiendo
aquellas reclamaciones frente a solicitudes que se amparaban exclusivamente en derechos reconocidos en
otros regímenes jurídicos, como el previsto en la normativa local, considerando que no tiene atribuidas
competencias para analizar directamente el cumplimiento de otra normativa que no sea la de transparencia.
3. No obstante lo anterior, esta posición doctrinal debe entenderse alterada a raíz de la Sentencia núm.
312/2022, de 10 de marzo, dictada por la sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección Tercera, del Tribunal
Supremo, que resuelve el recurso de casación formulado frente una sentencia del TSJ de Cataluña que había
confirmado el criterio favorable a la competencia de las autoridades de transparencia para conocer de las
reclamaciones presentadas por representantes locales. Esta sentencia, ademas de pronunciarse sobre dicha
competencia, se proyecta también sobre cuál debe ser el entendimiento de la disposición adicional primera,
apartados segundo y tercero de la LTAIBG.
La citada sentencia recuerda la jurisprudencia de la Sala en torno a la cuestión controvertida en el
Fundamento Jurídico Tercero indicando que:
«La cuestión que nos ocupa ha sido abordada por esta Sala en diferentes ocasiones en las que, manteniendo
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un criterio constante en lo sustancial, hemos ido matizando la doctrina en función de los requerimientos y
singularidades del caso concreto examinado. Son muestra de ello las sentencias 748/2020, de 11 de junio
(casación 577/2019), 1565/2020, de 19 de noviembre (casación 4614/2019), 1817bis/2020, de 29 de
diciembre (casación 7045/2019), 314/2021, de 8 de marzo (casación 1975/2020), 389/2021, de 18 de marzo
(casación 3934/2020) y 144/2022, de 7 de febrero (casación 6829/2020), entre otras.
En la primera de las resoluciones citadas - sentencia 748/2020, de 11 de junio (casación 577/2019, F.J. 5º)-al
examinar el significado y alcance de la disposición adicional primera.2 de la Ley 19/2013, declarábamos lo
siguiente:
“ (...) las previsiones contenidas en la Ley 19/2013, de Transparencia y Buen Gobierno, por lo que respecta al
régimen jurídico previsto para al acceso a la información pública, sus límites y el procedimiento que ha de
seguirse, tan solo quedan desplazadas, actuando en este caso como supletoria, cuando otra norma legal
haya dispuesto un régimen jurídico propio y especifico de acceso a la información en un ámbito determinado,
tal y como establece la Disposición adicional primera apartado segundo de la Ley 19/2013, de 9 de
diciembre .
Ello exige que otra norma de rango legal incluya un régimen propio y específico que permita entender que nos
encontramos ante una regulación alternativa por las especialidades que existen en un ámbito o materia
determinada, creando una regulación autónoma respecto de los sujetos legitimados y/o el contenido y límites
de la información que puede proporcionarse”.
Esta misma doctrina aparece luego recogida en las sentencias 1565/2020, de 19 de noviembre
(casación4614/2019) y 1817 bis/2020, de 29 de diciembre (casación 7045/2019).
También la sentencia 314/2021, de 8 de marzo (casación 1975/2020) recoge y reproduce la doctrina de la
sentencia 748/2020, de 11 de junio (casación 577/2019, F.J. 5º); pero la complementa añadiendo unas
precisiones que resultan de interés de cara a la resolución del recurso que ahora nos ocupa. Así, esta
sentencia de 8 de marzo 2021 dice en su F.J. 3º:
“(...) Debemos ahora avanzar en la determinación del alcance de la disposición adicional primera, apartado
segundo, de la Ley de Transparencia , precisando qué debemos entender por un régimen específico
alternativo y cómo opera la supletoriedad de la Ley de Transparencia. Así, hemos de aclarar, en primer lugar,
que sin duda hay un régimen específico propio cuando en un determinado sector del ordenamiento jurídico
existe una regulación completa que desarrolla en dicho ámbito el derecho de acceso a la información por
parte, bien de los ciudadanos en general, bien de los sujetos interesados. En tales supuestos es claro que
dicho régimen habrá de ser aplicado con carácter preferente a la regulación de la Ley de Transparencia, que
en todo caso será de aplicación supletoria para aquellos aspectos que no hayan sido contemplados en tal
regulación específica siempre, claro está, que resulten compatibles con ella. En este sentido, conviene
subrayar que, en contra de lo que se ha alegado en ocasiones, la existencia de un régimen específico
propiamente tal no excluye la aplicación supletoria de la Ley de Transparencia. La disposición adicional
primera dispone literalmente lo contrario, tanto en el apartado 2 como en el tercer apartado, que se refiere
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de forma expresa al carácter supletorio de la Ley de Transparencia en el sector medioambiental, que tiene un
régimen específico de acceso a la información de rango legal en la Ley 27/2006, de 18 de julio.
Sin embargo, más frecuente que una regulación alternativa completa es la existencia, en diversos ámbitos
sectoriales, de disposiciones, anteriores a la Ley de Transparencia que contienen previsiones que afectan al
derecho de acceso a la información, muy especialmente en relación con sus límites, como ocurre en el
presente asunto con la previsión sobre confidencialidad en el sector de los productos sanitarios. Pues bien,
hemos de precisar que en estos casos, aunque no se trate de regímenes completos, tales regulaciones
parciales también resultan de aplicación de conformidad con lo dispuesto en la disposición adicional de la
Ley de Transparencia, manteniendo ésta su aplicación supletoria en todo lo demás, esto es, el marco general
del derecho de acceso a la información y el resto de la normativa establecida en dicha Ley, a excepción de lo
que haya quedado desplazado por la regulación sectorial parcial.
Resulta así, por tanto, que cuando la disposición adicional primera dispone que se regirán por su normativa
específica las materias que tengan previsto un régimen jurídico propio de acceso a la información, la remisión
comprende también aquellas regulaciones sectoriales que se afecten a aspectos relevantes del derecho de
acceso a la información, como lo es de los límites de éste, aunque no se configuren como un tratamiento
global y sistemático del derecho, quedando en todo caso la Ley de Transparencia como regulación supletoria”.
Estas puntualizaciones introducidas por la sentencia 314/2021, de 8 de marzo (casación 1975/2020, F.J.3º)
han sido luego reiteradas en sentencia 144/2022, de 7 de febrero (casación 6829/2020, F.J. 3º, apartado D/).
En fin, terminamos este recorrido señalando que con fecha de hoy esta Sala ha dictado sentencia nº 311/2022
(casación 148/2021) en la que, después de aludir también a la jurisprudencia de esta Sala en esta
materia,señala en su F.J. 8º:
“(...) Conforme dicha jurisprudencia cuando la disposición adicional primera apartado segundo de la Ley
19/2013 de Transparencia dispone que se regirán por su normativa específica las materias que tengan
previsto un régimen jurídico propio de acceso a la información, la remisión no solo comprende los supuestos
en los que se contenga un tratamiento global y sistemático del derecho sino también aquellas regulaciones
sectoriales que afecten a aspectos relevantes de este derecho y que impliquen un régimen especial
diferenciado del general. En estos casos, este régimen especial se aplica de forma preferente a las previsiones
de la ley de transparencia, quedando esta última como regulación supletoria”.
4. Con base en la anterior jurisprudencia, el Tribunal Supremo aborda la cuestión de si los artículos 77 LBRL, y
14 a 16 del Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales
constituyen, o no, un régimen jurídico específico de acceso a la información y, en caso afirmativo, si con ello se
excluye la aplicación de la Ley de transparencia en el recurso de casación, concluyendo en el Fundamento
Jurídico cuarto lo siguiente:
“(…) Examinando los preceptos citados de la normativa sobre régimen local en materia de acceso a la
información de los miembros de las corporaciones locales ( artículos 77 LBRL y 14 a 16 ROF) a la luz de la
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jurisprudencia que delimita el significado y alcance de la disposición adicional primera.2 de la Ley 19/2013, de
Transparencia y Buen Gobierno, bien puede decirse que la normativa de régimen local contiene una
regulación que desarrolla el derecho de acceso a la información en dicho ámbito por parte de los miembros
de la corporación local. Lo que, a efectos de lo establecido en la citada disposición adicional primera.2 de la
Ley 19/2013 significa que dicho régimen específico habrá de ser aplicado con carácter preferente a la
regulación de la Ley de Transparencia, siendo esta de aplicación supletoria.
Ahora bien, aunque la Diputación Provincial recurrente dedica el núcleo de su argumentación a señalar que
la regulación contenida en la normativa de régimen local ( artículos 77 LBRL y 14 a 16 del ROF) contiene un
régimen específico y completo del derecho de acceso a la información por parte de los miembros de la
Corporación, la cuestión que debemos resolver no es esa en realidad, pues, como ya hemos señalado, debe
aceptarse si dificultad que, en efecto, esos preceptos de la normativa de régimen local albergan una
regulación pormenorizada del derecho de acceso a la información en dicho ámbito, tanto en la vertiendo
sustantiva como en la procedimental. Por ello, la cuestión a dilucidar es otra y consiste en determinar si la
existencia de esa regulación específica en la normativa sobre el régimen local excluye la aplicación de la Ley
19/2013, de Transparencia y Buen Gobierno; y, más en concreto, si debe considerarse excluida la posibilidad
de que contra la resolución que dicte el correspondiente órgano de la Administración Local -en este caso, la
Diputación Provincial de Girona- cabe interponer la reclamación que se regula en los artículos 24 de la Ley
estatal 19/2013 y 39 y siguientes de la Ley catalana 19/2014.
Como vimos en el antecedente cuarto, la Diputación Provincial recurrente sostiene que regulación contenida
en la normativa sobre el régimen local incluye un régimen de recursos que el miembro de la Corporación
puede interponer cuando ve denegado su derecho de acceso a la información y que son el recurso potestativo
de reposición y el recurso contencioso-administrativo, además del procedimiento para la protección de los
derechos fundamentales de la persona ( artículos 114 a 121 de la Ley reguladora de la Jurisdicción
Contencioso Administrativa) y el recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional. Según la recurrente, la
existencia de ese régimen de recursos excluye la posibilidad de que el miembro de la Corporación Local que
considera vulnerado su derecho de acceso a la información interponga la reclamación prevista en la
normativa sobre Transparencia y Buen Gobierno, pues admitir esta vía de reclamación -argumenta la
Diputación recurrente- supone aceptar lo que el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno denomina técnica
del "espigueo", consistente en seleccionar los aspectos más favorables de dos cuerpos normativos distintos
para dotarse así de un régimen jurídico ad hoc, lo que resulta contrario al principio de seguridad jurídica (cita
la recurrente resoluciones del CTBG de 20 de diciembre de 2016 -RT/282/2016- así como RT/719/2020). Pues
bien, ese planteamiento no puede ser asumido. Veamos.
El artículo 23.1 de la Ley 19/2013, de Transparencia y Buen Gobierno establece que “1. La reclamación
prevista en el artículo siguiente tendrá la consideración de sustitutiva de los recursos administrativos de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 107.2 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico
de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común”. La referencia que hace el
precepto al artículo 107.2 de la Ley 30/1992 pone de manifiesto que la reclamación que se regula en la
normativa sobre Transparencia y Buen Gobierno sustituye al recurso de alzada, lo que deja a salvo la posible
coexistencia de dicha reclamación con el recurso potestativo de reposición. Y en esa misma línea se pronuncia
Documento apto para ser publicado en el Portal del Consejo.
la Ley catalana 19/2014, que, después de contemplar la posibilidad del recurso potestativo de reposición
(artículo 38), pasa a regular la reclamación ante la Comisión de Garantía del Derecho de Acceso a la
Información pública (artículos 39 y siguientes).
Por tanto, la normativa sobre Transparencia y Buen Gobierno admite que la reclamación que en ella se
regula pueda dirigirse contra el acto originario que deniega el acceso a la información o, en su caso, contra el
acto que desestima el recurso potestativo de reposición que eventualmente se hubiera interpuesto contra
aquél.
Por otra parte, es oportuno señalar que la reclamación que se regula en el artículo 24 de la Ley 19/2013, de
Transparencia y Buen Gobierno (y en los artículos 39 y siguientes de la ley catalana 19/2014) es meramente
potestativa, de manera que no constituye una carga para quien pretende acceder a la información, ni un
paso previo obligado antes de acudir a la vía contencioso-administrativa, sino que la posibilidad de formular
la reclamación se ofrece al interesado como una garantía a la que voluntariamente puede acogerse para la
protección de su derecho.
Establecido lo anterior, debemos recordar que, conforme a lo previsto en la disposición adicional primera.2
de la Ley 19/2013, aquellas materias que tengan previsto un régimen jurídico específico de acceso a la
información << se regirán por su normativa específica, y por esta Ley con carácter supletorio>>. Pues bien, el
alcance que atribuye a esta expresión la jurisprudencia de esta Sala, que antes hemos reseñado, lleva a
concluir que el hecho de que en la normativa de régimen local exista una regulación específica, en el plano
sustantivo y procedimental, del derecho de acceso a la información por parte de los miembros de la
Corporación en modo alguno excluye que, con independencia de que se haga uso, o no, del recurso
potestativo de reposición, contra la resolución que deniegue en todo o en parte el acceso a la información el
interesado pueda formular la reclamación que se regula en el artículo 24 de la Ley 19/2013, de 9 de
diciembre, de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno (y, en el caso de Cataluña, en
los artículos 39 y siguientes de la ley autonómica 19/2014, de 29 de diciembre).
Por lo demás, en contra de lo que sostiene la Diputación recurrente, que invoca como respaldo de su tesis las
resoluciones del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno que ya hemos mencionado, esta viabilidad de la
reclamación prevista en el artículo 24 de la Ley 19/2013 no es fruto de ninguna técnica de "espigueo"
normativo sino consecuencia directa de las previsiones de la propia Ley de Transparencia y Buen Gobierno, en
la que, como hemos visto, se contempla su aplicación supletoria incluso en aquellos ámbitos en los que existe
una regulación específica en materia de acceso a la información, y, de otra parte, se establece que la
reclamación prevista en la normativa sobre transparencia y buen gobierno sustituye al recurso de alzada allí
donde estuviese previsto (lo que no es el caso del ámbito local al que se refiere la presente controversia),
dejando en cambio a salvo la posible coexistencia de dicha reclamación con el recurso potestativo de
reposición».
5. Conforme a esta sentencia, por tanto, aunque se reconoce que la normativa de régimen local establece un
régimen jurídico específico, en el plano sustantivo y procedimental, del derecho de acceso a la información
por parte de los miembros de la Corporación, ello en modo alguno excluye que contra la resolución que
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deniegue en todo o en parte el acceso a la información el interesado pueda formular la reclamación que se
regula en el artículo 24 LTAIBG.
Este pronunciamiento judicial debe, por tanto, determinar un cambio en el criterio mantenido hasta ahora por
este Consejo, y en su virtud, admitir a trámite y resolver las reclamaciones presentadas por concejales tanto
las que sean formuladas ante solicitudes de acceso a la información fundamentadas expresa o tácitamente,
en la normativa de transparencia como aquellas otras que, como las formuladas en este caso, se amparen
exclusivamente en derechos reconocidos en el régimen jurídico previsto en la normativa local.
Cuarto. Sobre la falta de respuesta de la entidad reclamada al requerimiento del Consejo.
La entidad reclamada no ha contestado al requerimiento de informe y expediente desde que le fue solicitado
por este Consejo. A este respecto, resulta oportuno recordar que la falta de colaboración en la tramitación de
la reclamación puede igualmente resultar constitutiva de infracción, según prevé el citado régimen
sancionador.
De conformidad con lo establecido en el artículo 28 LTPA, “el procedimiento para el ejercicio del derecho de
acceso se regirá por lo establecido en la legislación básica en materia de transparencia y por lo previsto en esta Ley”.
Por otra parte, conforme al artículo 24.3 LTAIBG la tramitación de la reclamación se ajustará a lo dispuesto en
materia de recursos a la norma reguladora del procedimiento administrativo común. Con base en ese marco
normativo, este Consejo, una vez que tiene entrada la reclamación, procede a solicitar al órgano reclamado de
la información el expediente derivado de la solicitud de información, que esencialmente se refiere a la propia
solicitud de información y cuantas actuaciones se deriven de la misma; es decir, fecha en la que tuvo entrada
su solicitud en el órgano, trámites de alegaciones concedidos ex 19.3 LTAIBG a personas que puedan resultar
afectadas, contestación de los interesados, emisión de informes al respecto, acuerdos de ampliación de plazo,
resolución acordada y fecha de notificación y cuantos otros trámites sean acordados durante el
procedimiento de resolución. Igualmente se solicita al órgano un informe y cuantos antecedentes,
información o alegaciones consideren oportuno para la resolución de la reclamación.
Esta solicitud se realiza no sólo por estar regulado expresamente para la resolución de las reclamaciones, sino
porque se considera preciso para que este Consejo disponga de los elementos de juicio necesarios y conozca
la posición del órgano ante las alegaciones vertidas en la reclamación. Por tal razón, no resulta casual que el
artículo 52.2.c) LTPA disponga como infracción grave en la que pueden incurrir las autoridades, directivos y
personal de los órganos reclamados “[l]a falta de colaboración en la tramitación de las reclamaciones que se
presenten ante el Consejo de Transparencia y Protección de Datos de Andalucía”.
En el caso que nos ocupa, y como se refleja en los antecedentes, fue solicitada a la entidad reclamante la
citada documentación e informe y, hasta la fecha, no consta que haya tenido entrada en este Consejo.
Comoquiera que sea, conforme a lo previsto en el artículo 80.3, puesto en relación con el artículo 22.1.d),
ambos de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones
Públicas, se prosiguen las actuaciones en orden a resolver la reclamación interpuesta.
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Quinto. Consideraciones generales sobre el derecho de acceso a la información pública
1. El artículo 77 LBRL establece que “Todos los miembros de las Corporaciones locales tienen derecho a obtener del
Alcalde o Presidente o de la Comisión de Gobierno cuantos antecedentes, datos o informaciones obren en poder de
los servicios de la Corporación y resulten precisos para el desarrollo de su función”.
Además, el artículo 15 del ROF establece que los servicios administrativos locales estarán obligados a facilitar la
información, sin necesidad de que el miembro de la Corporación acredite estar autorizado, en los siguientes casos:
a) Cuando se trate del acceso de los miembros de la Corporación que ostenten delegaciones o responsabilidades de
gestión, a la información propia de las mismas.
b) Cuando se trate del acceso de cualquier miembro de la Corporación, a la información y documentación
correspondiente a los asuntos que hayan de ser tratados por los órganos colegiados de que formen parte, así como
a las resoluciones o acuerdos adoptados por cualquier órgano municipal.
c) Cuando se trate del acceso de los miembros de la Corporación a la información o documentación de la entidad
local que sean de libre acceso para los ciudadanos.
A su vez, el artículo 5.2 de la Ley 5/2010, de 11 de junio, de autonomía local de Andalucía se remite a la
legislación básica sobre régimen local en lo que corresponde al estatuto de los miembros de las corporaciones
locales andaluzas.
Por su parte, constituye “información pública” a los efectos de la legislación reguladora de la transparencia,
“los contenidos o documentos, cualquiera que sea su formato o soporte, que obren en poder de alguna de las
personas y entidades incluidas en el presente título y que hayan sido elaborados o adquiridos en el ejercicio de sus
funciones” [art. 2 a) LTPA].
Según establece el artículo 24 LTPA, “[t]odas las personas tienen derecho de acceder a la información pública veraz
[…] sin más limitaciones que las contempladas en la Ley”. Y el artículo 6 a) LTPA obliga a que su interpretación y
aplicación se efectúe tomando en consideración el “principio de transparencia, en cuya virtud toda la información
pública es en principio accesible y sólo puede ser retenida para proteger otros derechos e intereses legítimos de
acuerdo con la Ley”.
La legislación reguladora de la transparencia, pues, se fundamenta y estructura en torno a una regla general
de acceso a la información pública, que únicamente puede ser modulada o limitada si se aplican,
motivadamente y de forma restrictiva, alguno de los supuestos legales que permiten su restricción o
denegación.
2. Las causas de inadmisión se encuentran enumeradas en el artículo 18 («Causas de inadmisión»)
LTAIBG, y su aplicación debe ser objeto de una interpretación restrictiva y el supuesto de hecho de su
concurrencia debe ser acreditado por el órgano reclamado (Resolución CTPDA 451/2018, FJ 5º).
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Sobre ello nos dice el Tribunal Supremo en la Sentencia n.º 1547/2017, de 16 de octubre (Sala de lo
Contencioso-Administrativo, Sección Tercera):
“La formulación amplia en el reconocimiento y en la regulación legal del derecho de acceso a la
información obliga a interpretar de forma estricta, cuando no restrictiva, tanto las limitaciones a ese
derecho que se contemplan en el artículo 14.1 de la Ley 19/2013 como las causas de inadmisión de
solicitudes de información que aparecen enumeradas en el artículo 18.1, sin que quepa aceptar
limitaciones que supongan un menoscabo injustificado y desproporcionado del derecho de acceso a la
información. [...] Asimismo, la posibilidad de limitar el derecho de acceso a la información no constituye
una potestad discrecional de la Administración o entidad a la que se solicita información, pues aquél es
un derecho reconocido de forma amplia y que sólo puede ser limitado en los casos y en los términos
previstos en la Ley...” (Fundamento de Derecho Sexto).
3. Los límites al derecho de acceso están contenidos en el artículo 14 LTAIBG, y al igual que las causas de
inadmisión, deben ser interpretados restrictivamente y el supuesto de hecho de su concurrencia debe
ser acreditado por el órgano reclamado en cada caso concreto.
4. Por último, en cuanto a las consideraciones generales a tener en cuenta en la Resolución de la
Reclamación, establece el apartado primero de la Disposición Adicional Cuarta LTPA “la normativa
reguladora del correspondiente procedimiento administrativo será la aplicable al acceso por parte de quienes
tengan la condición de interesados en un procedimiento administrativo en curso a los documentos que se
integren en el mismo”, redacción idéntica a la contenida, como precepto básico, en la Disposición adicional
primera, apartado 1, LTAIBG. Igualmente, el apartado segundo de las citadas disposiciones adicionales
establece que “Se regirán por su normativa específica, y por esta ley con carácter supletorio, aquellas materias
que tengan previsto un régimen jurídico específico de acceso a la información”.
Sexto. Consideraciones sobre el objeto de la reclamación.
1. La persona reclamante solicitó acceso a determinadas actas de la Junta de Gobierno Local, resoluciones de
la Alcaldía e información sobre las fiestas locales.
La entidad reclamada no respondió en el plazo de cinco días establecido por lo que las solicitudes se
debe entender estimada por silencio administrativo a la vista del artículo 14.2 ROF.
Procede por tanto confirmar la estimación, debiendo la entidad reclamada poner a disposición de la
persona reclamante la información solicitada, sin perjuicio de lo que se indica a continuación.
2.Sin perjuicio de lo indicando anteriormente, debemos hacer una precisión. Y es que el derecho reconocido
abarca aquella información que obre en poder de la entidad reclamada. Tanto el artículo 77 LRBRL y como el
artículo 2 a) LTPA requieren que la información “obre en poder” de la entidad interpelada. En este sentido, la
Sentencia 167/2022 del Tribunal Supremo, de 10 de febrero, indica sobre el contenido del derecho reconocido
en el artículo 77:
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“La finalidad del derecho de acceso a la información del concejal es el normal ejercicio de sus funciones con el
debido conocimiento de causa, pero sin añadir ningún otro complemento que exceda del fin de estar
plenamente informados de todo lo que conste en los diversos servicios municipales, tal y como señala la ya
citada STS de 19 de julio de 1989 (RJ 1989, 5650) (recurso de apelación 303/1989) al afirmar que "Indicado el
núcleo sustancial del derecho que corresponde a los concejales, en relación con el tema que nos ocupa
observamos que el mismo supone una facultad de acceder a la documentación e información existente, de
forma que su actividad en el Ayuntamiento pueda desarrollarse con el debido conocimiento de causa, pero
sin añadir ningún otro complemento que exceda del fin de poder estar plenamente informado de todo lo que
conste en los diversos servicio municipales"
Y más específicamente, en la Sentencia de 5 de noviembre de 1999 el Tribunal Supremo indicaba que:
En este sentido los artículos 77 de la Ley 7/1985 y 14.1 del Reglamento de Organización, Funcionamiento y
Régimen Jurídico de las Entidades Locales, que son los preceptos aplicables al caso, autorizan a los Concejales
a obtener del Alcalde cuantos antecedentes, datos o informaciones «obren en poder de los servicios de la
Corporación» y resulten precisos para el desarrollo de su función.
Los recurrentes entienden que lo que pidieron fueron unos datos concretos, pero no es así. Examinando su
solicitud se advierte que piden del Alcalde un informe por escrito emitido por el señor Interventor sobre
determinados datos tributarios. No solicitan los documentos en que tales datos constan, sino un informe
sobre ellos, informe que naturalmente no se encontraba en poder de los servicios de la Corporación. La
solicitud no se formuló en la forma debida, de modo que pudiese incluirse en el ámbito del artículo 77 de la
Ley 7/1985, por lo que debemos confirmar el criterio desestimatorio del recurso que se expone en la sentencia
de instancia, basándose en este mismo argumento. La sentencia no ha incurrido en error de derecho al
interpretar el sentido de la petición hecha valer, sino que es dicha petición la que no se adapta a los términos
de la ley, por lo que su denegación no vulnera el derecho a la información que para el ejercicio de funciones
públicas establecen los apartados 1 y 2 del artículo 23 de la Constitución, íntimamente ligados al respecto”
Y más concretamente, la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid núm. 1143/2002, de 22 de
octubre, indicaba que:
“El derecho al acceso de la información existente en las dependencias administrativas no es equiparable al
derecho a la obtención de nuevos informes sobre determinados asuntos. La STS de 5-11-99 ( RJ 2000, 2012)
indica que los datos o informes que regulan los preceptos últimamente mencionados son los existentes, esto
es, los que se hallan en poder de los servicios municipales, mientras que, en el caso examinado por el Tribunal
Supremo, lo que habían pedido los concejales recurrentes «no es un informe obrante en las oficinas
municipales, sino que se emita un informe, a lo que no se extienden las normas mencionadas que regulan el
derecho de información”
Esta interpretación del precepto es similar a la que este Consejo viene realizando del artículo 2 a) LTPA, si bien
debe tenerse en cuenta que el amplio concepto de información pública incluye tanto documentos como
contenidos que obren en poder del sujeto obligado. Además, conviene tener en cuenta el concepto de
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reelaboración contenido en el artículo 18.1. c) LTAIBG y precisado por la jurisprudencia, que se relaciona
íntimamente con la definición del concepto de información pública (Sentencia del Tribunal Supremo núm.
306/2020, de 3 de marzo):
“Ciertamente, el suministro de información pública, a quien ha ejercitado su derecho al acceso, puede
comprender una cierta reelaboración, teniendo en cuenta los documentos o los datos existentes en el órgano
administrativo. Ahora bien, este tipo de reelaboración básica o general, como es natural, no siempre integra,
en cualquier caso, la causa de inadmisión prevista en el artículo 18.1.c) de la Ley 19/2013.
La acción previa de reelaboración, por tanto, en la medida que a su concurrencia se anuda una severa
consecuencia como es la inadmisión a trámite de la correspondiente solicitud, precisa que tales datos y
documentos tenga un carácter complejo, que puede deberse a varias causas, pero que, por lo que ahora
importa, se trata de una documentación en la que su procedencia no se encuentra en su totalidad en el
propio órgano al que se solicita, pues parte de tal información corresponde y se encuentra en la Casa Real,
con el añadido de que parte de tal información se encuentra clasificada, según la Ley 9/1968, de 5 de abril,
sobre Secretos Oficiales, modificada por Ley 48/1978. Además del extenso límite temporal de la información
solicitada de los vuelos militares desde 1976.
De modo que en el caso examinado, por muy restrictiva que sea la interpretación de la causa de inadmisión,
como corresponde a este tipo de causas que impiden el acceso, se encuentra justificada por la concurrencia
de la acción previa de reelaboración, pues se trata de volver a elaborar a partir de una información pública
dispersa y diseminada, mediante una labor consistente en recabar, primero; ordenar y separar, después, lo
que es información clasificada o no; sistematizar, y luego, en fin, divulgar tal información. Además, incluso la
información del Ministerio de Defensa, teniendo en cuenta que la solicitud alcanza hasta el año 1976, se
encuentra en diferentes soportes, tanto físicos como informáticos que precisan también de una previa
reelaboración”
La entidad reclamada deberá por tanto poner a disposición de la persona reclamante la información que obre
en su poder, y que no requiera de una elaboración ex profeso para dar respuesta a la solicitud que exceda de
una reelaboración básica o general.
Séptimo. Cuestiones generales sobre la formalización del acceso.
El artículo 16.1 ROF establece que la consulta y examen concreto de los expedientes, libros y documentación
en general se regirá por las siguientes normas:
a) La consulta general de cualquier expediente o antecedentes documentales podrá realizarse, bien en el
archivo general o en la dependencia donde se encuentre, bien mediante la entrega de los mismos o de copia al
miembro de la Corporación interesado para que pueda examinarlos en el despacho o salas reservadas a los
miembros de la Corporación. El libramiento de copias se limitará a los casos citados de acceso libre de los
Concejales a la información y a los casos en que ello sea expresamente autorizado por el Presidente de la
Comisión de Gobierno.
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b) En ningún caso los expedientes, libros o documentación podrán salir de la Casa Consistorial o Palacio
Provincial, o de las correspondientes dependencias y oficinas locales.
c) La consulta de los libros de actas y los libros de resoluciones del Presidente deberá efectuarse en el archivo o
en la Secretaría General.
d) El examen de expedientes sometidos a sesión podrá hacerse únicamente en el lugar en que se encuentren de
manifiesto a partir de la convocatoria.
A su vez, el artículo 16.2 ROF establece que En el supuesto de entrega previsto en el apartado a) del número
anterior, y a efectos del oportuno control administrativo, el interesado deberá firmar un acuse de recibo y
tendrá la obligación de devolver el expediente o documentación en un término máximo de cuarenta y ocho
horas, o antes, en función de las necesidades del trámite del expediente en cuestión.
La entidad reclamada ha de ofrecer a las personas reclamantes la información objeto de su solicitud,
ocultando los datos personales que eventualmente pudieran aparecer en la misma y que no fueran
relevantes en relación con la información solicitada, como pudieran ser datos sobre domicilios o
teléfonos particulares, números de identificación, estado civil, etc.; todo ello en aplicación del principio de
minimización establecido en el artículo 5.1c) RGPD (datos adecuados, pertinentes y limitados a lo
necesario). La entidad reclamada deberá tener en cuenta que la disociación de datos personales implica
no solo la supresión de la identificación concreta de las personas físicas o aquellos otros datos que
pudieran permitir la misma (DNI, dirección, número de teléfono…), sino también de otra información que
permitiera igualmente la identificación de alguna persona física. En este sentido, el artículo 4 del
Reglamento General de Protección de Datos define dato personal como:
“toda información sobre una persona física identificada o identificable («el interesado»); se considerará
persona física identificable toda persona cuya identidad pueda determinarse, directa o indirectamente,
en particular mediante un identificador, como por ejemplo un nombre, un número de identificación,
datos de localización, un identificador en línea o uno o varios elementos propios de la identidad física,
fisiológica, genética, psíquica, económica, cultural o social de dicha persona”.
Igualmente, el Considerando 26 afirma, respecto a la disociación:
“Los principios de la protección de datos deben aplicarse a toda la información relativa a una persona
física identificada o identificable. Los datos personales seudonimizados, que cabría atribuir a una
persona física mediante la utilización de información adicional, deben considerarse información sobre
una persona física identificable. Para determinar si una persona física es identificable, deben tenerse en
cuenta todos los medios, como la singularización, que razonablemente pueda utilizar el responsable del
tratamiento o cualquier otra persona para identificar directa o indirectamente a la persona física. Para
determinar si existe una probabilidad razonable de que se utilicen medios para identificar a una
persona física, deben tenerse en cuenta todos los factores objetivos, como los costes y el tiempo
necesarios para la identificación, teniendo en cuenta tanto la tecnología disponible en el momento del
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tratamiento como los avances tecnológicos. Por lo tanto, los principios de protección de datos no deben
aplicarse a la información anónima, es decir información que no guarda relación con una persona física
identificada o identificable, ni a los datos convertidos en anónimos de forma que el interesado no sea
identificable, o deje de serlo. En consecuencia, el presente Reglamento no afecta al tratamiento de dicha
información anónima, inclusive con fines estadísticos o de investigación.”
En el caso de que la supresión de parte de la información en alguno de los documentos no impidiera la
identificación de la persona, la entidad reclamada no los pondrá a disposición del solicitante.
Es preciso reseñar que la firma manual también se considera un dato personal y está sujeta a lo
expresado anteriormente. Por otra parte, el código seguro de verificación (CSV) de los documentos
firmados electrónicamente deberá ser ocultado en caso de que se haya suprimido algún dato del
documento en cuestión cuya copia se facilite como respuesta a la solicitud de acceso a la información, o
bien cuando el acceso a la correspondiente verificación pueda permitir la consulta de algún dato
personal, no revelado en el documento, de la persona firmante, como puede ser, por ejemplo, el DNI.
Y en la hipótesis de que no exista alguna de la información solicitada, la entidad reclamada deberá
transmitir expresamente esta circunstancia a la persona reclamante.
Los miembros de la Corporación tienen el deber de guardar reserva en relación con las informaciones
que se les faciliten para hacer posible el desarrollo de su función, singularmente de las que han de servir
de antecedente para decisiones que aún se encuentren pendientes de adopción, así como para evitar la
reproducción de la documentación que pueda serles facilitada, en original o copia, para su estudio.
En el caso de que la información a la que se concede el acceso contuviera datos personales, el artículo
15.5 LTAIBG establece que la normativa de protección de datos será de aplicación al tratamiento
posterior de los obtenidos a través del ejercicio del derecho de acceso.
En virtud de los Antecedentes y Fundamentos Jurídicos citados se dicta la siguiente
RESOLUCIÓN
Primero. Estimar la Reclamación.
La entidad reclamada deberá facilitar a la persona reclamante la información solicitada teniendo en cuenta lo
indicado en el los Fundamento Jurídico Sexto y Séptimo, todo ello en el plazo de diez días a contar desde el día
siguiente al que se le notifique esta Resolución
Segundo. Instar a la entidad reclamada a que remita a este Consejo en el plazo de diez días a contar
desde el día siguiente al que se le notifique esta Resolución, las actuaciones realizadas, incluyendo la
acreditación del resultado de las notificaciones practicadas.
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